Moonrise Kingdom, Wes Anderson (2012)

Esta es la historia de lo que pasa cuando en los años 60, en una isla que ni Dios conoce y tres días antes de una tormenta que se lo va a llevar todo a la mierda, dos pre-adolescentes traumatizados se conocen y se enamoran. 

El estilo de Anderson es inconfundible en lo plástico, como siempre. Cada plano supura colorines a brocha gorda y el filtro sesentero que le meten a la película hace que La Tribu de los Brady parezca ciencia-ficción. Esto es bueno. El tono humorístico típico de este director, por otra parte, es menos acusado que en Viaje a Darjeeling y ya no digamos The Life Aquatic. Aquí no surje, como en las otras. En MR te lo sirven como un plato que no te apetece pero te lo tienes que comer porque coño, ya lo has pagado.

De cualquier manera, los nenes lo hacen bastante muy bien. De los veteranos no hablaré porque para qué. Wes da la impresión de ser un tío con huevos muy gordos porque no se corta ni un pelo con algunas escenas. Ya sabréis a cuáles me refiero. Te arrancan la risita nerviosa pero es que no hay chiste. Bien por los nenes. Hay planos que te ponen nervioso porque el dire sabe como colocar a la niña, y a veces resulta extrañamente atractiva. Estoy hablando de una niña de 12 años. Lo que me lleva a subrayar lo de los huevos de Anderson. 

Recomiendo subir al 65% la suspensión de credulidad a partir de más o menos la mitad de la película.